
Lamentable estado de "La última cena" del retablo de San Jerónimo de Cotanda, obra renacentista de Nicolás Borrás.
El caso es que mientras las miradas y los dineros públicos de la Generalitat Valenciana se centran en temas de dudosísimo interés para los valencianos (lo último es un concurso hípico), el patrimonio artístico y museístico valencianos se hunden en la mediocridad y el abandono, entre otras cosas por no invertir en un aparato de aire acondicionado.
Una pena, y ya van dos.


